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Stories: San Ignacio Church



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Historia de Buenos Aires

Los jesuitas: iglesias y túneles secretos

Historia Iglesia de san Ignacio

Iglesia de San Ignacio

Durante los siglos XVI y XVII la ciudad era muy pobre y la vida en ella era casi imposible por la falta de recursos. Los jesuitas fueron quienes impulsaron el desarrollo de un poblado que apenas podía alimentarse. Pese a la adversidad, en 1722, ellos erigieron la iglesia de San Ignacio, que aún perdura y excavaron los túneles que aún intrigan a los historiadores.

En el siglo XVI, en las primeras décadas de la ciudad, esta tierra era tan pobre como pueda imaginarse. Se trataba de una precaria aldea en la inmensa llanura sin árboles, que algunos pueblos originarios llamaban pampa.

Fue entonces cuando los jesuitas se establecieron en lo que actualmente es la Plaza de Mayo, pero cuando el gobierno de España requirió los terrenos para su propio uso, tuvieron que mudarse al lugar que actualmente está ocupado por la Iglesia de San Ignacio y la Manzana de las luces.

En este lugar no sólo levantaron la iglesia, sino que también construyeron su escuela, plantaron los primeros árboles frutales de la ciudad , establecieron el primer horno de ladrillos, y también cavaron una serie de túneles, que fueron descubiertos recién en el siglo XX y que todavía son un misterio para historiadores y arqueologos.

Los primeros jesuitas llegaron a Buenos Aires en 1608 y se establecieron en la zona de la actual Plaza de Mayo. Allí plantaron sus primeros árboles frutales y construyeron las primeras casas y su iglesia primigenia. Todas estas edificaciones se hacían de adobón (barro mezclado con paja, que se depositaba dentro de una estructura hecha con caña tacuara y se esperaba que se cocinara al sol), y en el techo se utilizaban hojas de palmera. Se hacía de esta manera porque la ciudad no tenía ni siquiera un horno para cocer ladrillos, como tampoco la posibilidad de hacerse de piedras o madera, dada la pobreza y las características geográficas de la zona.

Cuando tuvieron que mudarse, una viuda, dueña del lugar donde hoy está la Manzana de las Luces (llamada así en honor al conocimiento que los jesuitas aportaron a la vida de la ciudad) la donó a la congregación. Allí se erigió una segunda iglesia, también de adobón, en 1675, y se estableció una escuela secundaria. Cerca de la escuela levantaron el primer horno de ladrillos de la ciudad, usando como combustible los troncos y ramas de los árboles que ellos habían plantado. Gracias a esto, en la ciudad pudieron construirse los primeros edificios hechos con ladrillos. Uno de ellos fue la tercera iglesia jesuítica de San Ignacio, de 1722, que fue temporariamente Catedral de Buenos Aires desde 1775 a 1791, cuando la otra catedral, hecha de adobón, se vino abajo parcialmente y tuvo que ser reconstruida.

Otra actividad de los jesuitas fue la científica: Thomas Faulkner, un jesuiita irlandés, fundó en la actual Manzana de las Luces, la primer farmacia de la ciudad.

La congregación era tan popular entre la población que en 1767, cuando el rey Carlos III decide expulsarlos de América, los gobernantes de Buenos Aires (que entonces era todavía una gobernación perteneciente al Virreinato del Perú) deben cumplir la orden de madrugada, entre la noche del 2 y la mañana del 3 de julio.

Luego de la etapa jesuítica, los edificios de la Manzana de las Luces fueron utilizados por el gobierno de la ciudad como casas de renta. Cerca de estas casas operaba la primer imprenta de la ciudad, llamada "De los niños expósitos". El nombre se debe a que en aquellos tiempos funcionaba un orfanato con ese nombre, en donde los bebés eran dejados en la puerta por la gente que no podía hacerse cargo de ellos. En la institución se los educaba y se les enseñaba a operar la imprenta. Cabe mencionar que el apellido Espósito, que es bastante común entre nosotros, tiene ese curioso origen.

En los primeros años de la independencia, en la Manzana de las Luces tuvieron lugar las primeras reuniones del parlamento provincial y del Congreso Nacional. En 1821 se celebra en la iglesia de San Ignacio la inauguración de la Universidad de Buenos Aires, alguna de cuyas carreras se dictaron en la Manzana de las Luces después del período en que allí se estableció el Congreso Nacional.

En 1912, durante una clase de la facultad de Arquitectura, el suelo cedió, dejando al descubierto objetos que revelaban parte de la historia antigua de esta manzana. Desde ese tiempo, uno de los estudiantes presentes durante el derrumbe, Hector Greslebin, dedicó varios años a investigar el subsuelo, y sus estudios culminaron con el descubrimiento de los túneles. Se presume que éstos fueron excavados por los jesuitas en el siglo XVIII, pero todavía persiste la discusión acerca de los motivos de estas construcciones subterráneas.

Existen dos corrientes de pensamiento en ése área: unos dicen que el principal propósito era la defensa contra ataques externos; se basan en que los túneles van hacia el cabildo y las iglesias porque éstos eran los únicos puntos altos de la ciudad, y por tanto tenían importancia estratégica. Opinan también que los otros túneles, que aparentemente no conducen a ninguna parte, estaban hechos para engañar a los enemigos.

Por otro lado, otros investigadores afirman que el principal propósito era el contrabando. Explican que los "falsos pasadizos" que no conducen a ningún sitio importante, eran en realidad lugares para depositar las mercaderías, evitando obstruír el paso en los túneles principales.

Realmente no se sabe a ciencia cierta el propósito de los túneles, pero de hecho, se encontraron en ellos mercaderías francesas e inglesas de principios del siglo XVII, pese a que a la ciudad sólo se le permitía en esa época comerciar con España. Incluso, según afirman algunos historiadores, Buenos Aires jamás habría sobrevivido a esos años de no ser por el contrabando.

Direcciones de interés:

Manzana de las luces: Perú 222

Iglesia de San Ignacio: Bolivar esquina Alsina.

 

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